
Perspectivas 2S26: el crudo, atrapado entre las tensiones con Irán y los fundamentales de oferta y demanda
El crudo ha soportado una prima de riesgo geopolítico notable, pero gran parte de ella ya se ha disipado y los mercados no muestran signos de pánico por el suministro.
Los mercados del petróleo han estado muy condicionados por la geopolítica en las últimas semanas. El crudo Brent ha cotizado en un amplio rango de entre 75 y 126 USD/barril, mientras que el WTI se ha movido aproximadamente entre los 70 y los 119 USD/barril. Por su parte, la prima del Brent sobre el WTI ha fluctuado recientemente entre los 3 y los 5 USD/barril.
A medida que aumentan las expectativas de un posible acuerdo entre Irán y Estados Unidos, la prima de riesgo geopolítico se ha ido reduciendo gradualmente en los precios del petróleo. Al mismo tiempo, el comportamiento del mercado refleja un equilibrio más estable entre la oferta y la demanda.
Según la EIA (Administración de Información de Energía de EEUU), los inventarios comerciales de crudo estadounidense cayeron en 8 millones de barriles en la semana que finalizó el 29 de mayo, situándose en 433,7 millones de barriles (un 3% por debajo de la media de los últimos cinco años). Este dato sugiere que el mercado no experimenta un exceso de oferta, pero tampoco se enfrenta a una escasez física severa.
Por el lado de la oferta, el panorama sigue siendo mixto:
Previsiones de la OPEP:
estima que la demanda global de petróleo crecerá en 1,2 millones de barriles diarios (mbd) en 2026, mientras que la oferta de los países no integrados en la Declaración de Cooperación (no-DoC) aumentará solo unos 0,6 mbd.
Visión de la AIE:
La Agencia Internacional de la Energía señaló que el mercado ya registraba superávit antes de la reciente escalada de tensión.
Además, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos lograron desviar con éxito parte de sus exportaciones para evitar el estrecho de Ormuz. Aunque los inventarios disminuyeron de forma significativa, la capacidad global de suministro y la producción excedentaria (spare capacity) siguieron siendo suficientes para evitar una escasez física prolongada.
La demanda se mantiene relativamente sólida. En EEUU, el consumo de productos derivados promedió recientemente 20,4 mbd (en base a la media móvil de cuatro semanas), lo que supone un incremento del 3% respecto al año anterior. Si bien el aumento del consumo eléctrico de los centros de datos y la infraestructura de IA respalda el consumo energético general, el transporte y la actividad industrial siguen siendo los motores principales de la demanda de crudo. De hecho, la EIA prevé que las exportaciones de petróleo de EEUU alcancen un récord de 4,2 mbd en 2026, reflejando el vigor de la demanda global.
En el momento más crítico de la reciente escalada, algunos operadores temían que el Brent pudiera dispararse hacia los 150 USD/barril si el conflicto con Irán iba a más. Sin embargo, por ahora el mercado no ha descontado un choque de oferta total y duradero en el Golfo. Tres factores están limitando el recorrido alcista: el superávit previo, el desvío de las rutas de exportación junto a la liberación de inventarios, y una mayor producción fuera de Oriente Medio (especialmente de EEUU y la cuenca del Atlántico).
Asimismo, los precios muy elevados tienden a destruir la demanda. Las industrias, las empresas de transporte y los consumidores finales comienzan a ajustar sus hábitos reduciendo el consumo o recurriendo a alternativas. Tras la volatilidad reciente, el petróleo se ha estabilizado gradualmente en el rango de los 90 a 95 USD/barril en lugar de entrar en un escenario de crisis real.
La conclusión clave es evidente: el crudo ha soportado una prima de riesgo geopolítico notable, pero gran parte de ella ya se ha disipado y los mercados no muestran signos de pánico por el suministro. Mientras las rutas alternativas sigan operativas, puedan liberarse reservas estratégicas y los productores de fuera de Oriente Medio compensen las posibles interrupciones, un repunte sostenido hacia los 150 USD/barril seguirá siendo un escenario de tensión (stress scenario) y no el escenario base del mercado.

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