En la jornada de ayer lunes, una escalada de hostilidades comerciales sacudió los mercados. China permitió la devaluación del yuan a mínimos de once años y ordenó a las organizaciones estatales que detuvieran las compras de productos agrícolas estadounidenses, probablemente como respuesta a la decisión del presidente Trump de anunciar aranceles del 10% sobre los 300 mil millones de dólares restantes de productos chinos, a partir del 1 de septiembre. El banco central chino tiene un historial de apoyo a su moneda, y de manera indirecta, su falta de intervención en el mercado fue vista como una intervención: permitieron que el mercado empujara la moneda a la baja. La Casa Blanca respondió etiquetando el movimiento como "manipulación de divisas". Las acciones cayeron, los precios de los bonos alcanzaron nuevos máximos (y, en consecuencia, las rentabilidades nuevas mínimos) y el oro continuó su ascenso, alcanzando un máximo de los últimos 6 años. Índices como el S&P 500 caían un 3%, con una caída acumulada en cuatro jornadas del 6,5%. Tanto el yen como el franco suizo volvieron a actuar como activo refugio, y el índice del dólar estadounidense registró su cuarta caída diaria consecutiva. Los mercados de tasas de interés ahora están descontando entre tres y cuatro reducciones de interés del 0,25% por parte de la Reserva Federal para mediados de 2020.

Hoy, los mercados europeos han abierto con ligeras ganancias, en una sesión de menos a más. El Banco Popular de China ha tomado la decisión de fijar el yuan a un nivel más alto de lo esperado, en este último juego de gato y ratón de guerra comercial: fijaba el punto medio del yuan en 6,9683.

El mercado de la energía parece actuar como un barómetro para la percepción de la salud de la economía global y también sufrió caídas, por la preocupación de que la creciente disputa comercial entre Estados Unidos y China perjudique la demanda mundial de petróleo y gas.

Entre todo este maremágnum de acontecimientos, las principales economías del mundo revelaban sus últimos datos de servicios: el informe chino fue de 51,6 puntos frente al pronóstico de 52; el dato francés fue de 52,6, ligeramente por delante del pronóstico de 52,2; la lectura alemana fue de 54,5, frente al 55,4 descontado. La sorpresa agradable la aportó el dato de Reino Unido, con un 51,4 que superó el pronóstico de 50,2. La lectura británica fue la más alta en 10 meses, aunque una cifra alrededor de los 50 puntos sigue suponiendo un crecimiento mínimo. La actualización del PMI no manufacturero de ISM de EE. UU. bajó a los 53,7 desde los 55,1 de junio. Dado que la fabricación mundial está pasando por un momento difícil, no es exactamente alentador que los servicios sean tan moderados.

Gráfico: dólar/yuan en velas semanales

Fuente: plataforma Next Generation de CMC Markets

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