Hola a todos, Estamos viviendo, como comentaba el viernes, unas jornadas en negativo desde que el peso argentino comenzara a desplomarse el miércoles de la semana pasada. Esto, unido a la próxima reunión de la FED (previsiones de retiro de estímulos por importe de otros 10.000 millones) y la creciente preocupación por las consecuencias que esto podría tener sobre los emergentes hace que las bolsas “no levanten cabeza”, dejando nuestro Ibex en niveles de 9.840. Esta noche el Nikkei ya nos adelantaba estas pérdidas (-2,5%), (correcciones, recogidas de beneficios o como se quiera llamar), debido precisamente a la depreciación de las divisas emergentes, que provocan un ascenso en el Yen, perjudicando a las compañías japonesas, que como ya sabemos son, la mayoría, exportadoras. Para resumir lo que pasa en Argentina, debemos comentar que su superávit por cuenta corriente se ha reducido considerablemente desde el 2010 así como sus reservas internacionales (desde el 2008 hasta ahora han pasado de unos 50.000 millones a unos 30.000, es decir, un descenso de un 40%). Precisamente para no acabar con sus reservas el Banco Central no puede intervenir en el mercado de divisas (hoy se ha anunciado que permitirá a los particulares comprar dólares, para suavizar la caótica situación) por lo que la depreciación del peso es un hecho inevitable, y al que probablemente le quede recorrido. Metamos en la coctelera las diferentes políticas/mensajes contradictorios que nos han ido llegando en los últimos tiempos por parte del gobierno de Kritchner, que no hacen más que generar desconfianza en su “saber hacer”, no solo por parte del exterior, sino también por los propios argentinos. Esta falta de credibilidad (unido a otros factores) ha hecho que el país lo tenga muy difícil para acudir al mercado de capitales, por lo que su capacidad de financiación es bastante baja. Añadamos más ingredientes: los constantes incrementos salariales, que han hecho que las empresas hayan perdido competitividad; como consecuencia, una elevada inflación y la disminución de las exportaciones; esto último no sólo por el motivo anterior sino también por los descensos de la demanda global. Si agitamos todos los ingredientes tenemos un cóctel explosivo. Respecto a las exportaciones, recordemos también algo de lo que ya hemos hablado en este blog: los descensos en el precio del aceite de soja, del que Argentina es primer productor. Uno de los principales compradores, el gigante asiático, redujo considerablemente su demanda, al comenzar a abastecerse ellos mismos (ver post relativo a esto): http://www.cmcmarkets.es/es/blog/2013/11/20/%C2%BFoportunidades-en-el-aceite-de-soja Lo peor para nosotros, aquí en casa, son las consecuencias para las empresas con alta exposición en Argentina, como Repsol (también Telefónica, Santander, BBVA…). Miremos hoy a Repsol, pendiente de cobrar los 5.000 millones de dólares nada más ni nada menos que en bonos argentinos, como compensación por la expropiación de YPF. La compañía cotiza ahora en niveles de 17,5275, un descenso del 9% desde la semana pasada. Ahora bien, no olvidemos que el medio y largo plazo, como decimos siempre, no va acompañado de las tendencias a corto Repsol no sólo tiene exposición o negocio en Argentina, sino en el resto del mundo; además, recientemente la compañía reducía su deuda en 2.400 millones, después de vender GNL a Shell, fortaleciendo su balance y su liquidez. El consejo de Repsol ha anunciado que evaluará las consecuencias que el desplome del peso argentino pueda tener en el proceso. Veamos cómo resulta esta “evaluación”, porque realmente, si todo va bien, estas drásticas caídas pueden suponer una oportunidad de entrada, con el punto de mira puesto, en niveles de 19 Euros por acción. Como siempre, desearos buena semana de trading. Sara Carbonell