¿Hay motivos para preocuparnos? ¿Afectará su ralentización al resto del mundo? La semana pasada escogimos China como tema para nuestra conferencia en Bolsalia 2014, dado que pensamos que es un tema de actualidad, el cual los economistas debemos abordar ante las (cada vez más) voces de alarma que saltan a la palestra, especialmente cuando se conocen datos como el de inflación de la semana pasada, por debajo de lo esperado. Efectivamente la economía china ha experimentado un “boom” crediticio que comenzó en 2008 y que ha llevado a incrementar su deuda hasta más de un 250% de su PIB en el 2014. Lógico me parece que se llevara a cabo esta expansión del crédito ante la recesión de los países desarrollados (USA y Europa) del resto del mundo, que hacían mermar los ingresos derivados de exportaciones. El gobierno chino se enfrascó entonces en la inversión en infraestructura y construcción, (lo que llevó por cierto a generar más de 12 millones de puestos de trabajo al año) creando una “posible” burbuja inmobiliaria (cierto es la existencia de las llamadas “ciudades fantasma” en varios puntos del país); digo “posible”, ya que ésta aún no termina de estallar. La diferencia entre China y Europa cuando se sumergió en la crisis de deuda, es que gran parte de la deuda la tienen empresas participadas por el Estado, con bancos también participados por el Estado. Podría esperarse condonación de la deuda. Debido a su gran musculo financiero (primer país del mundo en posesión de reservas, y primer acreedor de deuda americana por delante de la FED), cabe esperar también que sea capaz de absorber el resto de deuda y recapitalizar los bancos. Respecto al consumo de materias primas, es cierto que éste ha descendido en el último año, cosa que es lógica ante un descenso de la producción, provocado a su vez por la disminución de la demanda. Hasta aquí es normal. Nadie niega que su crecimiento se está “suavizando”. Pero no tiene por qué ser la hecatombe. El FMI especificaba en abril que el consumo de materias primas por parte de China no “ha perdido vigor”, sino que simplemente se está cambiando el consumo de unas por otras. Dentro del proceso de cambio en el país, no sólo económico, sino también político y social, se está sustituyendo el consumo de arroz por aceites vegetales, soja e incluso carne. El consumo de algunos materiales más contaminantes por otros más limpios. Y se detecta incremento en el consumo de algunos materiales, como el Paladio, muy utilizado en el sector de la automoción. A día de hoy la economía crece a ritmos de 7,5%. Cierto es que hemos visto otros periodos con un crecimiento de dos dígitos, pero aun así es un ritmo que ya lo quisiera el resto. Incluso India, en pleno emerger económico crecerá los próximos años a tasas de en torno a un 5%. China se encuentra en un proceso de cambio de su modelo, de una mayor apertura al exterior. Un momento en que los jóvenes salen a la calle para pedir democracia. Donde el Yuan chino ya se puede cambiar frente al Euro. Donde las bolsas de Shanghai y Hong Kong se unen (históricamente) y se convierten en accesibles para el inversor extranjero. En definitiva, un momento marcado por el cambio.Si el gobierno quiere (poder puede y parece que hay voluntad de ello) se aplicarán las medidas necesarias para lidiar con el cambio, lo que llevará a su economía a crecer a ritmos más bajos (3/4%) durante unos años, lo que realmente (y siempre desde mi punto de vista personal), esto no significa “crisis”, sino estabilización de su crecimiento. Como siempre, CMC Markets ofrece el acceso a la actualidad a través de su tecnología...accesible el Yuan frente a cinco pares de divisas a través de Next Generation,así como el indice China A 50 o el Hong Kong 43. Sara Carbonell Relationship Manager Este post no constituye asesoramiento financiero ni pretende influir en las decisiones de inversión de los lectores.