A lo largo de las últimas semanas, las encuestas de opinión venían dándole al Partido Conservador una mayoría relativamente cómoda, con alguna excepción. Por eso, nadie se esperaba que, tras el cierre de los colegios electorales, empezase a perfilarse la posibilidad de que el gobierno perdiese su mayoría.

El desplome de la libra y la perspectiva de que los conservadores puedan tener dificultades para formar gobierno tendrán sin duda consecuencias importantes para las negociaciones sobre el brexit que comienzan dentro de unos días, y plantean serias dudas sobre la supervivencia de Theresa May al frente de su partido o, incluso, como primera ministra del país.

Al ser el último partido en el gobierno y el que ha obtenido el mayor número de votos, el Partido Conservador será el primero en intentar formar gobierno pero, si no lo logran, el Partido Laborista intentará llegar a un acuerdo con los nacionalistas escoceses (SNP), con los liberal demócratas y, posiblemente, con los Verdes.

Teniendo en cuenta lo que le sucedió al Partido Liberal Demócrata en las elecciones de 2015, vemos poco probable que se forme una coalición de gobierno, por lo que es previsible que los otros partidos se limiten a prestarle apoyo puntual al partido que finalmente llegue al poder.

Entre 1977 y 1979, los laboristas de Jim Callaghan lograron mantenerse en el poder gracias a un acuerdo de este tipo con los liberales, conocido como el «Pacto Lib-Lab».

En las condiciones actuales, si los conservadores no obtienen 326 escaños o son incapaces de formar gobierno en minoría y si, por el contrario, los laboristas sí lo consiguiesen, podríamos encontrarnos en una situación similar a la de hace cuarenta años, solo que esta vez con el SNP y los liberal demócratas como socios de gobierno.

Es difícil saber cómo afectará todo esto a las negociaciones sobre el brexit. Por un lado, el reloj ya ha empezado a correr pero, por otro, tanto el SNP como los liberal demócratas quieren que el Reino Unido siga perteneciendo al mercado único, por lo que aumentan las probabilidades de que finalmente el país no abandone la UE.

Los laboristas han declarado que quieren permanecer en el mercado único pero limitando la libre circulación de personas, una posición que difícilmente aceptará la UE.

Dado el inesperado resultado, no resulta sorprendente que la libra se haya desplomado hasta caer brevemente por debajo de 1,2700 y, mientras que algunos argumentan que un brexit más suave podría amortiguar las caídas, los mercados aún tienen que valorar el programa electoral del Partido Laborista.

Si los laboristas lograsen formar gobierno, no sabemos qué medidas de su programa podrían acabar llevando a cabo, ya sea en lo relativo a la nacionalización de sectores, las subidas de impuestos, la aprobación de un impuesto sobre las transacciones financieras o el endurecimiento de la regulación del sector financiero.

Esta situación podría presionar aún más la libra y lastrar el FTSE100 y el FTSE250 cuando abran los mercados europeos y los inversores empiecen a evaluar las consecuencias de un posible gobierno laborista y de sus propuestas políticas.

CMC Markets es proveedor únicamente de servicios de ejecución. La información facilitada (independientemente de si declara alguna opinión) ha sido elaborada a efectos meramente informativos y no tiene en cuenta sus circunstancias u objetivos personales. Esta comunicación no constituye (ni debe interpretarse como que constituya) un asesoramiento en materia financiera, de inversión o de otra índole en el que fundamentar sus decisiones. Las opiniones versadas en esta comunicación no constituyen una recomendación por parte de CMC Markets o del autor de que una determinada inversión, valor, operación o estrategia de inversión sea adecuada para una persona concreta.