Por Nicolas Chéron, Estratega de CMC Markets Francia En los últimos 100 años —en los que analistas y psicólogos llevan cubriendo la actividad de los mercados— ha habido precisamente una constante que nunca se ha visto alterada: la psicología de los inversores. En este sentido, el uso de la Teoría de Dow gana especial relevancia ya que entra dentro de la psicología del mercado y se fundamenta en la premisa de que el comportamiento humano puede en gran parte predecirse en el contexto de un individuo que forma parte de una manada. La premisa es que toda la información relativa a un activo queda reflejada en el precio —esto incluye la información relativa a las emociones y los sentimientos, así como la información pertinente que ya se conoce actualmente acerca del activo en cuestión. Y si tenemos en cuenta que el precio se ve impulsado por las falibilidades habituales inherentes al comportamiento humano, así como por esa típica mentalidad de que «en esta ocasión será distinto», constatamos que este comportamiento tiende a sucederse en la historia. En un mercado alcista, la euforia y las emociones de los traders e inversores pueden hacer que las valoraciones se sitúen en niveles particularmente estimulantes, teniendo el convencimiento de que dichos niveles pueden mantenerse. Este puede ser el punto de máximo peligro y complacencia. La forma más sencilla de apreciar esto es observando el gráfico que sigue a continuación: Fuente optioalpha.com - 2011 Si observamos detenidamente este gráfico podemos constatar que el conjunto de individuos que forman la manada tiende a llegar casi hasta el final de una tendencia y que, como tal, la última secuencia alcista se cristaliza para hacerles creer que el mercado seguirá subiendo. La subida hasta máximos históricos registrada este año en el DAX podría ser un clásico ejemplo de esta fase de euforia en la que un último aliento empuja al alza los valores hasta alcanzar niveles récord. La gran pregunta que surge ahora es si el movimiento bajista registrado en el mes de agosto responde a la fase de «Negación» que se muestra en el gráfico anterior a medida que el mercado de renta variable empieza a invertir la tendencia. Dicho de otra forma, quizá la caída observada este verano no fuera tanto un descenso a medio plazo en la tendencia alcista, sino más bien el principio del fin del movimiento alcista a largo plazo. Si asumimos que las tendencias del mercado se ven afectadas por ciclos emocionales es entonces necesario analizar con qué frecuencia transcurren esos ciclos. La respuesta parece ser: más o menos cada 7 años. Cada siete años, más o menos —y así lleva sucediendo durante los últimos 40 años— se produce un evento macroeconómico o político que genera o provoca una pérdida de confianza la cual, finalmente, conlleva el desplome del mercado. Estos descensos en el mercado de renta variable suelen minar la confianza de los inversores, lo que a su vez hace que salgan del mercado cuando el miedo no sólo ha hecho acto de presencia, sino que ha conseguido apoderarse de ellos. Esto suele coincidir con el momento en que los inversores institucionales comienzan a comprar nuevamente, haciéndose eco del famoso lema del Barón Rothschild —de la archiconocida dinastía de banqueros— que rezaba así: «el mejor momento para comprar es cuando haya sangre en las calles». Calendario de crisis precedentes vividas por los mercados de valores, ¿cuando tendrá lugar la próxima? Los siguientes aspectos respaldarían la tesis de una posible crisis futura: - Desaceleración china —no hay que olvidar que China es el motor de la economía mundial— - Por primera vez en 7 años se ha producido una caída de los beneficios trimestrales en Estados Unidos. - Crisis de los países emergentes y guerra de divisas - Mayor valoración de las acciones en Estados Unidos y Europa Conclusión Ganar conciencia del entorno macroeconómico e histórico en el que nos encontramos actualmente podría resultar muy importante a la hora de preservar nuestro capital, en calidad de traders, y garantizar el éxito de nuestras operaciones. En los últimos 20 años, el S&P500 ha sido testigo de tres importantes mercados alcistas: uno en 1995, que terminó en 1998 con la caída de los máximos históricos para llegar a tocar fondo en 2002, antes del comienzo de un nuevo mercado alcista que duró 5 años, hasta los niveles récord alcanzados en 2007. Un último apunte, a menudo decimos que un gráfico vale más que mil palabras. ¿Qué opinión le merece este? Fuente: CMC Markets, septiembre de 2015 Siga a Nicolas Chéron en Twitter:@NCheron_CMC CMC Markets es proveedor únicamente de servicios de ejecución. La información facilitada (independientemente de si declara alguna opinión) ha sido elaborada a efectos meramente informativos y no tiene en cuenta sus circunstancias u objetivos personales. Esta comunicación no constituye (ni debe interpretarse como que constituya) un asesoramiento en materia financiera, de inversión o de otra índole en el que fundamentar sus decisiones. Las opiniones versadas en esta comunicación no constituyen una recomendación por parte de CMC Markets o del autor de que una determinada inversión, valor, operación o estrategia de inversión sea adecuada para una persona concreta.