A los mercados financieros se les da relativamente bien calcular la probabilidad de los acontecimientos futuros, aunque a veces la realidad acaba siendo muy diferente de lo que se preveía.

Algo así ha ocurrido con el euro este año: en vez de caer hasta alcanzar la paridad con el dólar estadounidense, la moneda común se ha apreciado más de un 10% y roza su nivel más alto de los últimos años. ¿Acertarán esta vez los mercados con el resultado de las elecciones alemanas?

El cambio de rumbo del euro

En diciembre de 2016, diversos factores se conjuraron en contra del euro. Los hedge funds y otros especuladores vendieron en corto grandes cantidades de futuros sobre el EUR/USD en lo que supuso la mayor oleada de ventas en corto en la historia de cualquier mercado mundial.

Nueve meses después, la situación es muy diferente. El euro no solo no ha alcanzado la paridad con el dólar, ni ha caído por debajo, sino que se ha mantenido cerca de los 1,20 dólares, en máximos de varios años. La razón de esta fortaleza la encontramos en la expectativa de que el Banco Central Europeo (BCE) no tardará en empezar a reducir su programa de expansión cuantitativa (QE), lo que implica que en 2018 comprará menos deuda de gobiernos europeos.

En las elecciones celebradas en los últimos meses en Países Bajos, Austria y Francia, los votantes no se decantaron mayoritariamente por partidos populistas o proteccionistas. Los electores europeos optaron por la cooperación frente al antagonismo y votaron a favor de una mayor solidaridad y una solución común para los problemas a los que nos enfrentamos.

El euro ha pasado de cambiarse por 1,03 dólares en enero a hacerlo por 1,20 dólares en agosto, un aumento de 17 céntimos en menos de un año. Este movimiento sirve para explicar por qué algunos traders «contrarian» se empeñan en apostar en contra de la opinión mayoritaria del mercado.

La sorprendente fortaleza de la economía

Las elecciones celebradas este año en Francia, Países Bajos y Austria se desarrollaron de forma muy diferente a como muchos traders temían a principios de 2017, algo que podría resultar positivo en el caso de las elecciones alemanas. Además, la sorprendente fortaleza que ha exhibido la economía de la eurozona desde principios de año ha logrado debilitar a los partidos populistas europeos.

El índice Markit PMI ha pasado de marcar 52 puntos en septiembre de 2016 a situarse claramente en territorio de expansión económica con los 57 puntos que rozó a principios de verano. Las encuestas electorales indican que los votantes alemanes rehúyen los partidos euroescépticos como Alternativa para Alemania (AfD) y se decantan en cambio por aquellos que, en su opinión, han contribuido más a la estabilidad económica. Parece que esta recuperación económica está detrás de la mejora que han registrado los niveles de aprobación de los democristianos (CDU) y los liberales (FDP) desde principios de año.

El motivo por el que algunos traders apostaban por la depreciación del euro y no confiaban en que el rally del DAX fuese a durar mucho es que se pensaba que el BCE necesitaría mucho más tiempo que la Reserva Federal estadounidense (Fed) en su intento por normalizar la política monetaria. 

El crecimiento estadounidense ha resultado decepcionante en lo que llevamos de año y la Fed mantiene sus tipos de interés en los niveles actuales mientras muchos creen que el BCE se está quedando rezagado. Así que nos encontramos en una situación claramente opuesta a la que se anticipaba a principios de año, lo que explica parcialmente la fortaleza del euro.

BU: el euro se ha ido apreciando


Tendencias electorales

Este optimismo económico y la actual tendencia europeísta podrían durar hasta las elecciones alemanas del 24 de septiembre. Los partidos que, en opinión de los electores, han contribuido más a la recuperación económica podrían recibir el apoyo mayoritario de los 61,5 millones de alemanes convocados a las urnas.

Pese a la pérdida de popularidad sufrida por la crisis de los refugiados, se estima que los conservadores de la unión CDU-CSU podrían obtener cerca del 40% de los votos, lo que lo convertiría en el principal partido político de Alemania, a tan solo un 1,5% del porcentaje que obtuvo la CDU en las elecciones de hace cuatro años. Este resultado superaría en un 16% la estimación de voto que se atribuye al que sería el segundo partido, el Partido Socialdemócrata de Alemania o SPD.

Tras el fiasco electoral de 2013, los liberales del FDP han vuelto al escenario político. Algunas encuestas les atribuyen un 9% de los votos (un 4% más que en 2013), lo que los convertiría en el partido que más crecería en número de votantes. Por este motivo, parece bastante probable que el FDP volverá a tener representación en el Parlamento alemán (Bundestag) durante la próxima legislatura.

El SPD ha vivido una auténtica montaña rusa en el último año. Tras el nombramiento de Martin Schulz como nuevo presidente, la popularidad del partido repuntó un 12% para después caer hasta mínimos de varios años en agosto, con un 23%. De mantenerse así, los socialdemócratas obtendrían el mismo porcentaje de votos que hace cuatro años.

 

Es probable que durante el periodo electoral aumente la volatilidad del mercado, lo que podría resultar en una ampliación de las horquillas. Le recomendamos que controle cuidadosamente sus posiciones, considere la utilización de herramientas de gestión del riesgo y mantenga suficiente saldo disponible en su cuenta durante este periodo.

CMC Markets es proveedor únicamente de servicios de ejecución. La información facilitada (independientemente de si declara alguna opinión) ha sido elaborada a efectos meramente informativos y no tiene en cuenta sus circunstancias u objetivos personales. Esta comunicación no constituye (ni debe interpretarse como que constituya) un asesoramiento en materia financiera, de inversión o de otra índole en el que fundamentar sus decisiones.   Las opiniones versadas en esta comunicación no constituyen una recomendación por parte de CMC Markets o del autor de que una determinada inversión, valor, operación o estrategia de inversión sea adecuada para una persona concreta.