En los últimos días hemos asistido a la presentación de resultados de varias empresas de la bolsa española, entre ellas a los bancos. La tónica general, de estos últimos, ha sido la de hacer fuertes provisiones para reforzar sus balances en previsión de las consecuencias negativas que se produzcan por la crisis del coronavirus en las entidades. Por poner algunos ejemplos, hemos visto a Bankinter con unos resultados trimestrales un 10% inferior al mismo periodo del año anterior, al Banco Santander provisionar 1.600 millones reduciendo así su beneficio un 80% (ha presentado 331 millones de beneficios trimestrales) o incluso al BBVA presentar unas pérdidas de casi 1.800 millones después de provisionar 1.430 millones y ajustar su fondo de comercio de EEUU en más de 2.000 millones. 

¿Cuáles son estas consecuencias negativas que prevén y para las cuales refuerzan su balance? Un posible aumento de las quiebras de empresas (especialmente las pequeñas) y de la tasa de desempleo, lo que sin duda haría aumentar sus tasas de morosidad.

Por otro lado, de las reuniones del BCE y de los dirigentes de la UE, llegan buenas noticias en el sentido de que se preparan para sacar “la artillería” y poner a disposición de los bancos y de los países fuertes inyecciones de liquidez a través de diversos mecanismos, como la compra masiva de bonos (deuda), para poder reconstruir la economía y a la sociedad europea tras la crisis sanitaria que estamos viviendo.

Además, hasta este momento y a pesar de que aún no hay una cura ni una vacuna para el coronavirus, los países europeos empiezan a tener algo más controlada la situación y se está iniciando la “desescalada”. A distintos ritmos según cada país, es cierto, pero poco a poco iniciamos el camino hacia la recuperación. En España, concretamente y después de que pasemos por 4 fases, se espera que a finales de junio lleguemos a una “nueva normalidad”, según palabras del propio gobierno.

Con todo esto mencionado sobre el entorno de nuestros bancos nacionales, fortalecimiento de balance, liquidez y ayudas europeas y rumbo hacia la recuperación, y viendo que sus cotizaciones se mueven en zonas de mínimos históricos, cabe pensar que sea probable una recuperación.

En cualquier caso, conviene ser muy prudente y saber que hay riesgos. Vivimos en un momento de mucha incertidumbre y estamos a merced de los acontecimientos que puedan derivarse de la evolución de la pandemia, lo que se puede traducir en que puede mantenerse la volatilidad alta durante bastante más tiempo (movimientos bruscos tanto al alza como a la baja). Si hubiera que darse un paso atrás y volver al confinamiento podríamos ver fuertes caídas nuevamente, pero también es cierto si el sector sanitario eventualmente da una noticia positiva en el sentido de hallar una vacuna o cura, se podría disparar el optimismo y rebotar al alza con fuerza los valores.

 

Un saludo y feliz trading!

 

Artículo de Miguel Ángel Martin, Sales Executive en CMC Markets sucursal en España.