Por Colin Cieszynski, CFA, CMT, CFTe, Estratega sénior de mercado de CMC Markets El Niño ha sido noticia este verano. Se espera que el fenómeno del calentamiento —que tiene lugar en el Pacífico oriental ecuatorial— sea el mayor de este siglo y, probablemente, el mayor desde los años 50. Sus consecuencias sobre los patrones climáticos de todo el mundo, y en especial de California, son de sobra conocidas. Si bien la mayoría de los medios que se han hecho eco de la noticia se han centrado en el impacto que tendrá sobre las temperaturas y las tormentas que podría propiciar, lo cierto es que el cambio climático podría incidir también de forma muy significativa en la demanda de energía que se registre este invierno y en las condiciones de los cultivos septentrionales hasta el próximo año. Este es el motivo por el que El Niño podría afectar significativamente a las acciones y las materias primas. De hecho, si observamos los beneficios generados por las acciones y las materias primas en los años en los que El Niño se ha ensañado con los mercados en las últimas tres décadas (desde 1986), queda claro que el fenómeno no sólo puede incidir de forma notable en los precios del mercado, sino que la magnitud de tal incidencia puede variar drásticamente de una estación a otra. Las tablas a continuación muestran la evolución de los principales índices y materias primas durante los años en los que se lleva produciendo este fenómeno climático. Los beneficios se basan en el hecho de si septiembre estuvo protagonizado por El Niño, y comparan los resultados de los anteriores tres meses de verano y los siguientes tres meses de otoño. En general, los resultados muestran que en los veranos precedentes a El Niño muchos índices y materias primas han tenido un comportamiento generalmente muy débil; de hecho, no es inusual identificar caídas del 10% o superiores. Desde este punto de vista, la gran volatilidad y las liquidaciones (selloffs) de los últimos tres meses ya no se antojan tan sorprendentes. Con todo, los resultados ponen de manifiesto que los efectos negativos de El Niño tienden a concentrarse en mayor medida durante el verano, mientras que en otoño a menudo se aprecian repuntes importantes de las acciones y materias primas. Esto sugiere que, para muchos de los principales mercados, un verano de descontento podría ser el preámbulo de un otoño de recuperación. En agosto fuimos testigos de una importante liquidación o selloff, pero en las últimas 3-4 semanas muchos mercados registraron un repunte frente a los mínimos anotados en el período estival. Aún no hemos superado el momento de mayor debilidad estacional y ya parece posible que se produzca otra corriente descendente. Utilizo como fecha de corte el 15 de septiembre, y no el término del trimestre, para comparar la media de los años de El Niño tanto con la evolución registrada hasta la fecha, como con los mínimos anotados durante el verano de 2015. Beneficios cuando El Niño hace acto de presencia en septiembre Fuente: Bloomberg L.P. 15.09.15 Durante los veranos en los que El Niño ha hecho acto de presencia, los principales índices de todo el mundo han registrado históricamente selloffs, con caídas que mayoritariamente oscilan entre el 15% y el 20%. Por mucho que las sacudidas del mes de agosto parecieran notables, los descensos fueron inferiores a la media de los veranos protagonizados por El Niño. Los datos muestran asimismo que cuando El Niño golpea en el mes de octubre e incluso en noviembre, estos siguen siendo meses difíciles, pero también que históricamente los mercados bursátiles se han recuperado a partir del mes de diciembre en los años caracterizados por El Niño. Fuente: Bloomberg L.P. 15.09.15 / CMC Markets - septiembre 2015 En el caso de los productos energéticos y los metales (a excepción del gas natural), los años caracterizados por El Niño han sido históricamente difíciles. Los descensos estivales se han mantenido históricamente hasta el otoño, dejando a los mercados sin posibilidad de recuperación hasta el siguiente año. Este año, los valores de tanto el crudo como del gasóleo han caído mucho más que la media, dando así paso a la posibilidad de un repunte otoñal del valor medio, especialmente en el caso del gasóleo a medida que se acerca el invierno. En los veranos protagonizados por El Niño, el oro ha sufrido históricamente descensos para luego recuperarse en otoño. Este año, la caída del oro ha sido inferior a la media histórica, por lo que es posible que no se recupere tampoco en la misma medida que viene haciéndolo; todo apunta al menos que este metal precioso tiene el potencial de seguir afianzando su posición. El comportamiento del gas natural merece un capítulo aparte pues su comportamiento ha diferido de los demás. En los veranos en los que los efectos del El Niño se han dejado sentir, el precio del gas natural se ha disparado para después continuar la recuperación en el período otoñal y para finalmente irse apagando en diciembre. Este año, el valor del gas natural ha descendido en lugar de repuntar (al menos así ha sido hasta el momento). Ciertamente es una posibilidad que las recuperaciones de El Niño del verano pasado se hubieran visto favorecidas por la reducción de la producción en el Golfo de México a consecuencia de la intensa actividad de los huracanes. La temporada de huracanes ha sido más benévola este año, lo que podría explicar la ausencia de una recuperación. En otoño, y con la cercanía de la época en la que las calderas y calefacciones marchan a todo gas, podríamos asistir a un avance estacional del gas natural. Los traders de gas natural y gasóleo deben tener en cuenta que El Niño normalmente hace subir las temperaturas de las regiones orientales; justamente por este motivo, el repunte que tiene lugar antes del invierno podría ser más breve de lo habitual. Fuente: Bloomberg L.P. 15.09.15 / CMC Markets - septiembre 2015 Históricamente, El Niño ha favorecido un descenso de los precios de los cereales en verano, seguido de notables repuntes en otoño que se extienden a buena parte del año sucesivo. Este año, la evolución del trigo ha sido mucho peor que la media de los veranos caracterizados por El Niño, mientras que el arroz con cáscara ha tenido mejor suerte. Nos adentramos en el otoño y es posible que el margen de aumento del arroz esté en sus últimas; el trigo —por su parte y al margen del habitual repunte otoñal cuando El Niño golpea— podría recuperar bastante terreno. Fuente: Bloomberg L.P. 15.09.15 / CMC Markets - septiembre 2015 En el pasado y en los años de El Niño, las materias primas agrícolas han sufrido el mayor revés estacional entre verano y otoño. En esos años, en concreto el zumo de naranja ha caído un 15,7% de media en verano, para luego subir un 13,1% de media en otoño; en esa línea, el azúcar y el algodón también han registrado importantes cambios de tendencia históricos. En lo que va de este año, el zumo de naranja tampoco ha caído tanto como en años anteriores y ya hemos sido testigos de importantes repuntes; es por tanto posible que la recuperación no sea tan marcada como en ocasiones anteriores. El azúcar ha protagonizado una recuperación moderada y cabe la posibilidad de que ésta se traduzca en una recuperación, mientras que el algodón y el cafe arábica se mantienen relativamente cerca de sus mínimos, lo que indica un importante potencial de inversión. Conclusión En el caso de las acciones y las materias primas, los años caracterizados por El Niño han sido históricamente volátiles con inversiones significativas entre el verano y el otoño. Dado que este ha sido un año en el que El Niño ha hecho acto de presencia, los descensos que hemos visto este verano no son para nada inusuales y apuntan a la posibilidad de que tanto las acciones como las materias primas sean objeto de un repunte otoñal. Copyright 2015, CMC Markets. Todos los derechos reservados. CMC Markets es proveedor únicamente de servicios de ejecución. La información facilitada (independientemente de si declara alguna opinión) ha sido elaborada a efectos meramente informativos y no tiene en cuenta sus circunstancias u objetivos personales. Esta comunicación no constituye (ni debe interpretarse como que constituya) un asesoramiento en materia financiera, de inversión o de otra índole en el que fundamentar sus decisiones. 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