Puntos destacados: 1. La demanda de títulos sigue estando muy latente 2. Grecia, China y la Fed y ¿ahora también Volkswagen? 3. El papel de las políticas monetarias 4. Las bajas valoraciones del DAX 5. Las implicaciones del escándalo de Volkswagen frente a las perspectivas de crecimiento del PIB gracias a la inmigración a gran escala 6. El DAX alemán desde un punto de vista técnico La demanda de títulos sigue estando muy latente Gracias al bajo interés que caracteriza el entorno actual, no es de extrañar que la demanda de títulos siga estando muy latente. Tanto la laxa política monetaria europea, como el aplazamiento del aumento de los tipos de interés en EE.UU. han efectivamente gestado una avalancha de liquidez en los mercados; corresponde ahora a los inversores transformarla en rentabilidad. Partiendo de esta base, el DAX (el índice de acciones alemán) debería ser potencialmente capaz de dar continuidad a la tendencia alcista de los últimos años, incluso en el futuro. No obstante, el cuarto trimestre podría ser testigo de la continuación de la actual corrección del mercado, aún caracterizado por la alta volatilidad. Recientemente, varios factores han llevado al DAX por debajo de la cota de 10.000 puntos, lo que equivale a una caída de más del 20% respecto al pico de 12.400 puntos registrado en el mes de abril. Con el fin de entender las perspectivas y la posibilidad de que se produzcan nuevos descensos en el cuarto trimestre analizamos, por una parte, los motivos que sustentan la corrección del DAX y, por otra, los factores que podrían impulsar el índice en estos tres últimos meses del año. Grecia, China y la Fed y ¿ahora también Volkswagen? Este año, el mercado ha tenido que lidiar —no sin cierto éxito, cabe decir— con tres diversos aspectos que han generado preocupación: primero Grecia, luego China y finalmente la Fed; factores que sin duda han mantenido a los inversores en vilo. El temor es ahora que el escándalo de Volkswagen pueda actuar de catalizador y convertirse en la gota que colme el vaso. Lo que primeramente hizo temblar a los mercados fue la incertidumbre en torno al paquete de ayudas para Grecia, para acto seguido dar paso al miedo acerca de si el país sería capaz de permanecer en la zona euro. Justo cuando la recuperación hacía acto de presencia —después de que los acreedores y el gobierno griego fueran capaces de conciliar sus diferencias— se asestó otro importante golpe a los mercados. El mercado de acciones chino se ha visto afectado por el pobre crecimiento del país. La importancia de China —se trata, no en vano, de la segunda mayor economía del mundo con una capitalización considerable— ha hecho que la sacudida de la bolsa de valores china se hiciera sentir en todo el mundo. Cabe asimismo recordar el papel que juega a nivel internacional la devaluación monetaria, cada vez mayor, que ha sido testigo de cómo el valor del yuan caía sorprendentemente. La incertidumbre en torno a la política monetaria estadounidense ha lastrado asimismo los posibles aumentos de precios. Como hemos podido constatar por la reacción de los mercados —después de que, en su última reunión, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) decidiera no subir los tipos de interés— los mercados ya habían tenido en cuenta un pequeño aumento de los tipos. En lugar de ello, lo que ha conseguido la Fed es dirigir la atención de los inversores hacia las preocupaciones económicas globales —más concretamente hacia las relacionadas con China— fomentando así la incertidumbre de los mercados sobre el futuro de la política monetaria estadounidense. A los inversores no les gusta la incertidumbre, por lo que parecen haber perdido su confianza en la Reserva Federal. Las implicaciones del escándalo de Volkswagen frente a las perspectivas de crecimiento del PIB gracias a la inmigración a gran escala Resulta difícil ponderar y prever —en un estadio tan temprano del problema— las consecuencias del escándalo de las emisiones que ha protagonizado Volkswagen pero que bien podría involucrar a otros fabricantes de automóviles alemanes y europeos. Un análisis realizado recientemente ha puesto de manifiesto que Volkswagen (el conjunto de todas sus marcas, así como los subcontratistas) da empleo a unos 500.000-600.000 trabajadores o, lo que es lo mismo, aproximadamente a un 1,5% del total de la fuerza laboral alemana. Los resultados que dicho análisis arroja se refieren únicamente a Volkswagen y no incluyen el resto de fabricantes de automóviles; pero no debemos olvidar que el sector automovilístico alemán crea —de forma directa o indirecta— 1 de cada 6 puestos de trabajo en Alemania y que alrededor del 18% de las exportaciones dependen de esta industria. En esa línea, sobreestimar las consecuencias potenciales de este escándalo se antoja, como poco, difícil. Sobre todo, si se demostrara que otros fabricantes alemanes han tratado igualmente de manipular y evitar los controles, el conjunto de la marca «Made in Germany» podría verse seriamente perjudicado. Si en cambio resultara evidente que únicamente Volkswagen manipuló los datos de las emisiones, entonces la incidencia sobre las perspectivas de crecimiento de Alemania podría ser limitada. No obstante, todavía está por ver si el mayor fabricante de automóviles de Europa consigue capear la tormenta que se avecina de multas, sanciones y demandas de accionistas. Un factor actualmente y con frecuencia ignorado, pero que muy probablemente repercuta en las valoraciones en los próximos meses, es la entrada masiva de refugiados en Europa y, más concretamente, en los países de habla alemana. El gobierno alemán prevé el ingreso este año de 800.000 solicitantes de asilo, flujo que —por otra parte— probablemente se mantendrá en los próximos años. El gasto que el gobierno alemán deberá asumir a corto y medio plazo para poder hacer frente a esta afluencia podría servir de estímulo positivo para la economía alemana. La inmigración podría transformarse en un programa de estímulos en miniatura el cual —según las previsiones de varias instituciones— podría ser él solo un factor que impulsara el crecimiento del PIB alemán un 0,2% más en 2015. A pesar del apremio del FMI, reclamando a Estados Unidos y otros países europeos un mayor gasto, se ha hecho relativo caso omiso a tales peticiones y Alemania ha seguido decidida a mantener su compromiso con el equilibrio presupuestario. Con todo, al país no le quedan muchas más alternativas que no sean reaccionar ante una situación cada vez más grave. Los cálculos correspondientes al alojamiento y la manutención de inmigrantes estiman un gasto en torno a los 12.000 euros por persona y en algunos casos la cifra es incluso superior. Un aspecto que sin duda jugará un papel importante en los años venideros es la reducción de la presión sobre el mercado laboral alemán. Hasta hace poco, la escasez de trabajadores disponibles en Alemania era tan grave que las compañías se las veían y se las deseaban para contratar a candidatos que cubrieran todas sus vacantes. El papel de las políticas monetarias La mayor sorpresa que se reveló en agosto fue el órdago del Banco Central de China al devaluar el yuan con el propósito de mejorar la competitividad china. Sin embargo, la devaluación del euro —tras la última conferencia de prensa del BCE— y el aumento del dólar estadounidense en previsión de la próxima e inminente subida de los tipos de interés en Estados Unidos, prácticamente han reducido a la mitad la debilidad del yuan. La incertidumbre que rodea la política monetaria estadounidense (quizá debamos esperar hasta el 2016 para ser testigos del aumento de los tipos de interés) probablemente elimine parte de la presión alcista sobre el dólar estadounidense y podría incluso aliviar algo la presión sobre el yuan. Si tenemos en cuenta que las empresas alemanas están particularmente expuestas a China, la esperanza de unas previsiones económicas estables en China podría también beneficiar al DAX. El BCE podría asimismo verse tentado a reducir parcialmente el aumento de valor del euro. Ya en su reunión de septiembre, el banco manifestó su disposición a ampliar el programa de compra de Bonos del Estado aumentando el límite de compra de los bonos para cada país del 25 a 33 por ciento de los volúmenes recién emitidos. En una reciente encuesta realizada por Bloomberg, el 68% de los encuestados declaró esperar que el BCE ampliara el programa de compra de Bonos del Estado hasta el mes de diciembre. En los mercados de renta variable, esa decisión puede servir para subrayar la falta de alternativas y actuar como un estímulo adicional. Las bajas valoraciones del DAX Si los temores y riesgos que hemos analizado se disiparan, o se produjera una mejora real de las situación en los próximos meses, podríamos asistir a un repunte del DAX; no en vano, hacía mucho tiempo que la confianza del mercado no se encontraba en niveles tan bajos. En lo que respecta a la situación china, gran parte del actual pesimismo responde a un factor que ya han tenido en cuenta los mercados. Como apunte positivo, tres factores —la laxa política monetaria del BCE, la debilidad del euro y los bajos precios de las materias primas— podrían ser un argumento más que óptimo para favorecer la recuperación del DAX al término del año. Si se comparan con las medias históricas, los niveles actuales indican unas valoraciones muy bajas. El ratio entre el precio medio y los beneficios en el índice DAX, desde su creación en 1988 hasta hoy, ha sido de 13,3. La relación media actual, 12, es inferior a la media histórica del 10%; este dato indica la posibilidad de obtener beneficios. En base a la media histórica entre el precio y los beneficios, el DAX podría estar ahora en 11.500. El DAX alemán desde un punto de vista técnico Desde un punto de vista técnico, no escasean los motivos que generan preocupación en torno al DAX: la línea de tendencia del 2011 está de hecho siendo objeto de ataque. Si la línea de tendencia del 2012 se rompiera podríamos entonces asistir a un movimiento hacia el nivel 8.680, que asumiría la proporción de prueba del retroceso o corrección al 50%. El que destaca actualmente es el nivel 9.300, pero parece más que probable que la prueba del DAX resulte en un punto entre el mínimo anual anterior (9.300) y el mínimo de octubre de 2014 (8.350). Actualmente constatamos una divergencia cada vez más marcada entre el gráfico semanal y su indicador MACD, lo que parece sugerir que el mercado está sobrevendido. Incluso la media móvil de 200 sesiones, que atraviesa la zona entre 8.350 y 9.300, podría asimismo tener un efecto estabilizador y empujar nuevamente al mercado hacia el nivel 10.000. Como ya se ha mencionado más arriba, el DAX podría seguir siendo un índice bastante atractivo; no obstante, el gran interrogante sigue siendo el escándalo alemán de las emisiones. Si finalmente se supera este bache, por no decir socavón, no excluimos la posibilidad de que se produzca un repunte en la zona comprendida entre 10.000 y 11.000 antes del término del año. Si los datos procedentes de China mejorasen notablemente o se iniciara un importante programa de estímulos económicos podríamos presenciar incluso un salto por encima del nivel 11.000. En vista de la reciente incertidumbre, especialmente en lo relativo a China y a las consecuencias del escándalo de Volkswagen, el resultado más probable que auguramos para el final del año sigue siendo la estabilización del DAX entre 10.000 y 11.000. CMC Markets es proveedor únicamente de servicios de ejecución. La información facilitada (independientemente de si declara alguna opinión) ha sido elaborada a efectos meramente informativos y no tiene en cuenta sus circunstancias u objetivos personales. Esta comunicación no constituye (ni debe interpretarse como que constituya) un asesoramiento en materia financiera, de inversión o de otra índole en el que fundamentar sus decisiones. Las opiniones versadas en esta comunicación no constituyen una recomendación por parte de CMC Markets o del autor de que una determinada inversión, valor, operación o estrategia de inversión sea adecuada para una persona concreta.